miércoles, 10 de febrero de 2010

Viernes, 19 de febrero

Hoy paseando por las calles cercanas al Aqcuario, me he encontrado con un hombre que me impactó. Era un músico. Llevaba su guitarra con él. Su cara inspiraba confianza, y aunque anduviera pobre por el mundo, iba con gran satisfacción por dentro, se le notaba. Lo seguí. No sé muy bien por qué, pero me transmitió seguridad. Tras pasar por unas cuantas calles bastante transitadas llegamos a su destino. Sacó su guitarra, y se puso a tocar delante de un supermercado. Seguí observándole. Y me di cuenta de que había 2 personas más iguales que el que tocaban sincronizadamente, como si fuera la misma canción. Era emocionante, la música era muy buena. No entiendo como los demás no se dieran cuenta de tal hecho. ¡Eran impresionantes!
Cuando terminaron la canción, le dejé una buena propina. Me lo agradeció y me sonrió. El pensaba exactamente lo mismo que yo, estoy seguro. Los otros dos hombres se miraron instintivamente ilusionados y emocionados por ver que por fin tenían un fan como yo :). Sabían que podrían sacar provecho de alguien con dinero, que pudiera sacarlos de donde estaban, en la calle.
Seguí con mi paseo matutino y volví de nuevo a aquel supermercado, estaba seguro de que seguirían allí. Cuando entré en la pequeña plaza estaban todos mirándome, me esperaban.
Yo, al estar tan convencido de cómo eran, me acerque al hombre que me impactó. Y me presenté formalmente. El guitarrista se llamaba Johnny, los otros dos hombres eran sus hermanos: Chase y Justin.
En una milésima de segundo se me ocurrió una cosa… ¿Por qué no los invitaba a cenar? Esta semana apenas hemos comido. Me sobra el dinero (haha).
Ellos, como no, aceptaron encantados. Se les iluminó la cara. Y ¡sí! Los llevé al restaurante Taggiôu. Hablamos más bien sobre ellos. Me explicaron que llevaban desde los 15 años huérfanos, que sus padres murieron en un accidente de coche, y que desde entonces escaparon de la policía para que no los separaran, ya que solo tienen un tío paralitico en California, y solo lo habían visto una vez en sus cortas vidas. Justin es el más mayor, así que siempre cuidó de Chase y Johnny. Siempre les gustó la música, y por eso hacen lo que hacen. No suelen ganar mucho, pero salen adelante. Normalmente van por zonas tocando, aunque los fines de semana se unen y pueden llegar a ganar algo más.
Después de la charla y la cena que comieron desesperadamente, me dieron mil gracias por lo que había hecho por ellos, nunca nadie había hecho nada parecido.
Insistieron en devolverme el dinero que les di de propina. Pero no, no lo acepté, Era lo que se merecían por su actuación. Eran los mejores músicos que vi en mi vida. Su música era puro arte. Interpretaban su propia música, era distinta a todas las demás.
Se despidieron de mí, y les prometí que volvería a verlos. Intentaré hacer lo que pueda para que salgan a delante.

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